





Identifica en tu cuerpo dónde sientes cada emoción: garganta apretada, pecho tenso, estómago vacío. Ponle nombre y valida tu experiencia. Pregúntate qué necesitarías si la comida no fuera opción inmediata. A veces es pausa y silencio; otras, compañía o movimiento. Este mapa te guía para actuar con precisión. Al practicarlo, la urgencia se vuelve información útil. Comparte en comentarios una señal que reconociste hoy y qué acción amable elegiste. Así te apoyas y ayudas a quien recién empieza.
Prepara una lista visible con cinco alternativas: respiración de cuatro tiempos, escribir tres líneas, salir a caminar cinco minutos, ducharte caliente o llamar a alguien confiable. Ten a mano una manta suave o música que te serene. Ensaya cuando no estés en crisis para que, al necesitarlo, salga fácil. Si eliges comer después, hazlo sin esconderte ni castigarte. El objetivo es ampliar opciones, no imponer castigos. Cuéntanos cuál recurso te funcionó mejor y cuál quieres fortalecer esta semana.
All Rights Reserved.